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El 11 de junio el BCE hizo algo que no hacía desde septiembre de 2023: subir los tipos de interés. La facilidad de depósito pasa del 2 % al 2,25 %, con efectos desde el 17 de junio, y el mercado no descarta más movimientos en la reunión del 23 de julio. Para quien tiene una hipoteca variable, mala noticia. Para quien tiene dinero parado, es el recordatorio de que ese dinero podría estar cobrando.
Porque en España hay más de 900.000 millones de euros aparcados en cuentas corrientes, y una parte considerable gana exactamente un 0 %. Con la inflación por encima del 3 %, eso no es prudencia: es perder poder adquisitivo de forma silenciosa, constante y perfectamente evitable.
Las dos alternativas sencillas, líquidas y de riesgo muy bajo son la cuenta remunerada y el fondo monetario, y la subida del BCE afecta a las dos, aunque no igual ni al mismo ritmo. Se parecen en lo esencial —dinero disponible, riesgo mínimo— pero se diferencian en cosas que importan: cómo se calcula la rentabilidad, qué garantías tienes y, sobre todo, cuándo pasas por Hacienda. Vamos a compararlas con números reales.
Qué es cada cosa
Una cuenta remunerada es una cuenta bancaria normal por la que el banco te paga intereses. Sabes de antemano la TAE, los intereses suelen abonarse cada mes y el dinero está disponible al instante. Está cubierta por el Fondo de Garantía de Depósitos hasta 100.000 € por titular y entidad (o por el fondo equivalente del país de origen del banco, detalle que conviene mirar).
Un fondo monetario es un fondo de inversión que compra deuda a muy corto plazo: letras del Tesoro, pagarés de empresa, depósitos interbancarios. Su objetivo es preservar el capital y capturar el tipo de interés del mercado. Es el producto con el indicador de riesgo más bajo que existe en la escala oficial (1 sobre 7), pero no tiene rentabilidad garantizada ni cobertura del Fondo de Garantía de Depósitos: tu dinero está invertido, no depositado. A cambio, su valor liquidativo apenas oscila y puedes reembolsar en uno o dos días hábiles.
La diferencia conceptual es esa: en la cuenta, el banco te promete un tipo. En el fondo, el mercado te lo da.
Cuánto pagan tras la subida del BCE
Las cuentas remuneradas viven un buen momento, y la subida del BCE lo prolonga. Varias entidades ya se habían adelantado a la decisión para captar ahorro: a mediados de junio de 2026, la oferta más agresiva del mercado paga un 3,04 % TAE sin condiciones ni límite de saldo; un escalón por debajo, varias entidades grandes y neobancos ofrecen un 2,50 % TAE, en algunos casos con límites de saldo o con fecha de caducidad de la promoción; y por debajo quedan ofertas entre el 1,5 % y el 2,3 % con condiciones diversas. Con el tipo de depósito en el 2,25 %, es razonable esperar que la competencia entre bancos mejore estas cifras en las próximas semanas, aunque la mejora nunca es ni inmediata ni automática: cada banco sube cuando quiere, si quiere.
Los fondos monetarios, mirando por el retrovisor, han rentado entre un 1,7 % y un 2,2 % en los últimos doce meses. Parece peor, pero ojo con la trampa de mirar solo el pasado: la rentabilidad de un monetario sigue a los tipos de mercado, y aquí la subida del BCE juega directamente a su favor. El euríbor a 12 meses ya se movía por encima del 2,8 % antes de la decisión —frente al 2 % de hace un año—, y con el tipo de depósito en el 2,25 % los activos en los que invierten estos fondos rentarán más de forma progresiva y sin que tengas que hacer nada. Esa es la diferencia estructural: la cuenta remunerada mejora cuando el banco decide; el monetario, cuando el mercado se mueve. En un ciclo de tipos al alza, el monetario recoge la subida solo. En uno a la baja, también recoge la bajada, claro. El fondo no promete nada; refleja el mercado con unas semanas de retardo.
La comparativa, punto por punto
| Cuenta remunerada | Fondo monetario | |
|---|---|---|
| Rentabilidad (jun. 2026) | 2,0 %–3,04 % TAE, conocida de antemano; mejora si el banco decide trasladar la subida del BCE | 1,7 %–2,2 % últimos 12 meses; recoge automáticamente la subida de tipos en las próximas semanas |
| Disponibilidad | Inmediata | 1–2 días hábiles |
| Garantía | FGD hasta 100.000 € por titular y entidad | Sin FGD; riesgo de mercado muy bajo (1/7) |
| Letra pequeña | Promociones temporales, límites de saldo, condiciones de vinculación | Comisión de gestión (vigilar que sea baja, idealmente < 0,15 %) |
| Fiscalidad anual | Tributas cada año por los intereses (retención del 19 %) | No tributas hasta que reembolsas |
| Traspasos | No aplica | Traspasable a otro fondo sin tributar |
Las tres primeras filas son empate técnico o ventaja ligera para la cuenta. Las dos últimas son donde el fondo monetario gana, y por bastante, si hablamos de cantidades relevantes o de plazos largos.
La fiscalidad: la diferencia que casi nadie calcula
Ambos productos tributan igual en tipo: los rendimientos van a la base del ahorro, al 19 % los primeros 6.000 €, al 21 % hasta 50.000 €, y subiendo por tramos a partir de ahí. La diferencia no está en cuánto pagas, sino en cuándo.
Con la cuenta remunerada, Hacienda cobra cada año. El banco te retiene el 19 % de los intereses en el momento del abono, y ese dinero deja de componer para ti. Con el fondo monetario, no tributas nada hasta que reembolsas. Y aquí viene la ventaja estructural de los fondos en España: puedes traspasar el dinero de un fondo a otro —de un monetario a otro más barato, o a un indexado el día que decidas invertir a largo plazo— sin pasar por Hacienda. El impuesto se difiere indefinidamente mientras el dinero siga dentro del circuito de fondos.
Veámoslo con 20.000 € durante cinco años, suponiendo un 2,5 % anual en ambos productos para aislar el efecto fiscal. En la cuenta remunerada, cada año cobras unos 500 € de intereses, Hacienda se queda unos 95 € y reinviertes el neto: al cabo de cinco años acumulas aproximadamente 2.109 € netos. En el fondo, los intereses componen íntegros y solo tributas al final: acumulas unos 2.628 € brutos y, tras pagar el 19 % sobre la ganancia al reembolsar, te quedan unos 2.129 € netos. La diferencia parece menor —veinte euros— porque el plazo es corto y el tipo bajo. Pero si en vez de reembolsar traspasas a otro fondo, esos 499 € de impuestos siguen trabajando para ti. A diez o quince años vista, el diferimiento deja de ser un matiz y se convierte en dinero contante.
Entonces, ¿cuál elijo?
Depende de para qué es el dinero, y aquí conviene mojarse.
Para el fondo de emergencia —los 3 a 6 meses de gastos que deben estar disponibles ya—, la cuenta remunerada es la opción más cómoda: disponibilidad inmediata, garantía del FGD y cero fricción. Que esté separada de tu cuenta operativa, eso sí. Un fondo monetario también sirve perfectamente si no te incomoda esperar un día o dos por el reembolso; nadie tiene emergencias de 24 horas que no pueda cubrir con la tarjeta mientras llega la transferencia.
Para cantidades grandes o liquidez de medio plazo —el dinero de una futura entrada de vivienda, el excedente que aún no sabes dónde invertir—, el fondo monetario gana por la fiscalidad. El diferimiento y la posibilidad de traspasar sin tributar valen más que dos o tres décimas de TAE.
Para perseguir la mejor oferta del momento, la cuenta remunerada exige mantenimiento. Las TAE llamativas suelen ser promociones con fecha de caducidad, límites de saldo o condiciones de vinculación. Si abres una cuenta al 2,5 % y a los seis meses baja al 1 %, el banco cuenta con que no te muevas. La rentabilidad real de una cuenta remunerada es la que tienes después de la promoción, no durante.
Y una opción perfectamente razonable: las dos. Fondo de emergencia en cuenta remunerada, excedente en monetario. No hay que casarse con nada.
Lo que no debes hacer
No dejes cantidades relevantes en una cuenta corriente al 0 % por inercia. No contrates una cuenta remunerada sin leer hasta cuándo dura la TAE y qué saldo máximo remunera. No elijas un fondo monetario sin mirar la comisión de gestión: con rentabilidades del 2 %, una comisión del 0,5 % se come la cuarta parte del rendimiento. Y no confundas ninguno de los dos productos con inversión a largo plazo: esto es donde aparcas el dinero, no donde lo haces crecer.
El dinero parado pierde. El dinero aparcado, al menos, se defiende.
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Este artículo es contenido educativo elaborado con datos de mercado de junio de 2026. Las rentabilidades citadas cambian con frecuencia: verifica las condiciones vigentes antes de contratar. No constituye recomendación de inversión ni de productos concretos.